Desde que el pasado mes de febrero se constituyera el Comité de Unión Profesional frente a la emergencia climática, la asociación que agrupa a las profesiones colegiadas ha trabajado en la redacción de una serie de medidas específicas que completen y complementen las recogidas en los quince ejes que conforman el Pacto de Estado frente a la emergencia climática, propuesto por el Gobierno, a través del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, en septiembre del 2025.
La complejidad de este pacto establece la necesidad de analizar y planificar estratégicamente las medidas genéricas incorporadas en los ejes de actuación, para orientar las que se deben priorizar atendiendo a los objetivos que se consideren urgentes.
Partiendo de la consideración de que el documento publicado en 2025 se constituye como un ejercicio integral a escala nacional para identificar, caracterizar y priorizar los riesgos con la finalidad de proporcionar bases científicas para aplicar políticas de adaptación en las que se integre la variable climática, desde dicho Comité se plantea «poner el foco en lo común, especialmente en las bases deontológicas comunes a todas las profesiones, que desembocan en comportamientos profesionales responsables con la conservación de la naturaleza y la protección del medio ambiente, vinculados al código deontológico de cada profesión y la implementación de los mismos».
PERSPECTIVA INTERDISCIPLINAR Y VISIÓN HOLÍSTICA
Es por ello, que las aportaciones enviadas al Gobierno, contemplan la perspectiva interdisciplinar y la visión holística, aprovechando los distintos perfiles profesionales que se agrupan en Unión Profesional, aunando conocimiento experto y estableciendo unas bases deontológicas comunes, desde las cuales abordar cuestiones aplicadas a la realidad presente, siempre con la mirada puesta en las generaciones futuras.
Incrementar la colaboración entre quienes generan y custodian el conocimiento y quienes deben tomar decisiones ha de ser considerado una prioridad ante la situación de emergencia climática, pudiendo suponer una de las palancas más potentes que contribuya a acelerar la transición ecológica y a fortalecer la resiliencia climática.
Además, las y los profesionales, en contacto cotidiano con la ciudadanía, desempeñan un rol imprescindible a la hora de concienciar y sensibilizar sobre la prevención, adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático. En definitiva, sensibilización, educación y acompañamiento ciudadano.
Mediante esta contribución al Pacto de Estado frente a la emergencia climática, las profesiones colegiadas ponen el acento en el fomento de una cultura científica y en la modificación de comportamientos socioeconómicos, comenzando por los que competen al ámbito profesional, de ahí su insistencia en que el respeto por los complejos equilibrios que estructuran la naturaleza y los ecosistemas se encuentre imbricado en cada uno de los códigos deontológicos por los que se rige el ejercicio profesional.
Así pues, tomando como hoja de ruta los ejes planteados por el Gobierno en este Pacto de Estado, las profesiones se adhieren al mensaje de urgencia para prevenir, mitigar y adaptarse a los impactos del cambio climático, para lo que ponen a disposición su conocimiento profesional interdisciplinar, con el fin de evitar las consecuencias provocadas por fenómenos extremos, cada vez más frecuentes en nuestro país y proteger territorios, promoviendo, entre otras medidas, la salud global (One Health) al incorporar a la salud humana la de los animales y los ecosistemas.
«El camino hacia un futuro resiliente y sostenible no será fácil, pero sí posible», tal y como advierten desde el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo). Y es que, la resiliencia climática es una de las formas más efectivas para abordar los desafíos que conlleva el cambio climático y que se materializan en otros como la lucha contra el hambre y la pobreza o la mitigación de las migraciones forzadas.