La revista Profesiones entrevista a Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional y del Real Observatorio de Madrid (IGN).
Entrevista realizada por Elisa McCausland y Esther Plaza.
¿Cómo surge la idea de recopilar en Eclipses de sol. Los eclipses ‘españoles’ del 2026, 2027 y 2028 los saberes generados a lo largo de nuestra historia por el impacto de los eclipses en nuestra sociedad?
Este libro es una actividad más de las que los astrónomos nacionales venimos desarrollando para divulgar el interés de los eclipses y la oportunidad que se nos presenta con el gran Trío de Eclipses 2026-2027-2028. Queríamos no sólo dar los detalles necesarios para la observación de estos tres eclipses excepcionales, sino acercar al lector a la ciencia de los eclipses y al impacto que han tenido, a lo largo de la historia, en las artes, en la mitología y, por supuesto, en el desarrollo científico.
Se trata de una obra dividida en siete grandes apartados, que abordan los tres eclipses que asombrarán a España en el 2026, 2027 y 2028, pero también se detienen en el poder de fascinación de un fenómeno astronómico que ha dejado su huella en el mundo del arte y la mitología. ¿Qué nos dice la cultura de cómo ha vivido la humanidad estos fenómenos astronómicos? ¿Hasta qué punto es necesario el conocimiento astrofísico para disfrutar y profundizar en una experiencia tan única como la observación de un eclipse total?
Los eclipses solares totales son unos fenómenos absolutamente asombrosos. Gracias a una coincidencia cósmica maravillosa, el tamaño aparente en el cielo de los discos solar y lunar son aproximadamente iguales —el Sol es 400 veces más grande que la Luna, pero está 400 veces más lejos— y este tamaño aparente es muy pequeño: para cubrir los 360 grados del horizonte, harían falta unos 720 discos como el del Sol o el de la Luna. Es fantástico ver como esos dos pequeños discos coinciden de vez en cuando en el mismo punto de la bóveda celeste y que, de repente, una parte de la Tierra quede oscurecida por la sombra de la Luna. No es de extrañar que, desde sus albores, las civilizaciones hayan vivido estos fenómenos con gran fascinación y que hayan desatado la imaginación hasta construir curiosísimos relatos mitológicos. Por supuesto no hace falta tener ningún conocimiento astronómico para disfrutar de los eclipses, pero si se posee un poco de cultura elemental sobre el sistema Sol-Tierra-Luna, la experiencia se hace aún más impresionante.
De esta primera obra nace Eclipses. El sol y sus eclipses en la ciencia, la historia y las artes, publicada por la editorial Planeta, de la cual ha sido su coordinador científico. Se trata de una apuesta decidida por la intersección entre arte y ciencia. ¿Qué puede comentarnos del proceso? ¿Qué potenciales ve en esta intersección?
La intersección entre el arte y la ciencia durante un eclipse solar no es solo una cuestión de «fotos bonitas», en este espacio es donde la precisión matemática de la mecánica celeste se da cita con las emociones humanas. Históricamente, esta intersección ha servido para documentar lo que el ojo humano no podía procesar y para comunicar lo que los datos fríos no pueden transmitir. Innumerables pintores, músicos y escritores se han inspirado en los eclipses solares totales, complementando así la visión meramente científica. Esta transversalidad de los eclipses solares que va desde la ciencia a las artes, pasando por la historia, ha sido una de las principales motivaciones de nuestro libro al que hemos pretendido dotar de originalidad y de gran riqueza cultural.
Usted preside la Comisión Científica y de Asesoramiento del Trío de Eclipses, ¿qué relación mantiene con la Comisión Interministerial y en qué están trabajando estos meses previos al primero de los eclipses que podrá disfrutarse en la Península Ibérica?
Ambas comisiones estamos en estrecho contacto y, de hecho, yo formo parte de ambas y actúo de enlace. En la Comisión Científica estamos volcados en la divulgación científica y en el desarrollo de herramientas que ayuden a la ciudadanía a ampliar sus conocimientos sobre los eclipses. Cursos, conferencias, artículos, libros, películas,.. tratamos de contribuir a la difusión del saber de todas las maneras posibles. Desde la Comisión Interministerial, en coordinación con las Comunidades Autónomas, se abordan, además, todos los temas de salud ocular, movilidad, logística, turismo, etc., tratando de que la observación de estos fenómenos se realice en condiciones óptimas de seguridad y comodidad.
El Trío de Eclipses se presenta como un acontecimiento científico, cultural y turístico. ¿Puede explicarnos en breves palabras cuáles son las principales características de cada uno de estos eclipses, y por qué razón fundamental cada uno de ellos es excepcional? ¿Qué cálculo se ha hecho sobre el impacto económico y medio ambiental de este acontecimiento para España?
El primer eclipse, que tendrá lugar el 12 de agosto de 2026 es verdaderamente único para España, pues nuestro país es, sin ninguna duda, el mejor lugar para presenciarlo. Es cierto que el eclipse es también visible como total desde Groenlandia y una pequeña zona de Islandia. Pero nuestra meteorología y nuestras prestaciones turísticas, hacen de España el lugar de observación privilegiado. El segundo eclipse, el 2 de agosto de 2027, también total, es visible desde el sur de Andalucía y desde Ceuta y Melilla, pero además también es visible desde el norte de África y Egipto es un lugar espléndido para ir a verlo. El tercero, el 26 de enero de 2028, es anular y será visible desde el norte de Sudamérica y una ancha franja que cruza la Península desde el sudoeste hasta Cataluña. Es muy difícil estimar el impacto económico que puedan tener estos fenómenos, pero sí que se estimó el que tuvo el eclipse del 18 de abril de 2024 en Estados Unidos: unos 6.000 millones de dólares. En cuanto al posible impacto medioambiental, estamos trabajando para que la observación se realice de manera ordenada y para que las gafas de eclipse puedan reciclarse de un eclipse para el siguiente y para otros que puedan surgir.
¿En qué podrán ayudar (o perjudicar) los medios tecnológicos con los que contamos a la hora de popularizar este fenómeno en nuestro país y en el resto del mundo?
Para la divulgación y popularización científica, cualquier medio nos parece bueno y ya estamos intentando utilizar todos los soportes, incluyendo los escritos, audiovisuales y redes sociales. Los medios tecnológicos siempre pueden ser de ayuda si se utilizan adecuadamente y nunca para difundir bulos ni supersticiones.
Háblenos de los ciclos de Saros y de su incidencia en la naturaleza y en nuestro planeta, ahora tan vulnerable ante tanto daño producido por una actividad humana insaciable.
Los ciclos Saros son periodos de aproximadamente 18 años 11 días que permiten predecir eclipses solares y lunares repetidos en patrones casi idénticos. Estos ciclos, producto de los movimientos orbitales de la Luna y la Tierra, reflejan la armonía cósmica que ha regido nuestro planeta durante milenios. Los eclipses no afectan directamente la vida cotidiana, pero sí que nos recuerdan nuestra interconexión con el cosmos y la estabilidad natural. En contraste, una parte de la acción humana —deforestación, contaminación y cambio climático— altera profundamente los sistemas que sostienen la vida, pero esto no tiene nada que ver ni con los eclipses ni con sus ciclos. Confío en que observar los eclipses y ponderar la maravilla de sus ciclos nos invite a valorar y proteger el delicado equilibrio de la Tierra.
¿Consideran este evento una oportunidad para la divulgación de la ciencia? ¿Qué importancia considera que se le da, en nuestro país, a la divulgación de esta y otras disciplinas profesionales?
Absolutamente, un eclipse solar total es una oportunidad excepcional para la divulgación científica. Es un fenómeno que combina impacto visual, misterio y curiosidad, capturando la atención de públicos de todas las edades, desde escolares hasta adultos. Permite explicar conceptos fundamentales de astronomía: órbitas, ciclos de Saros, alineación Tierra-Luna-Sol, y fenómenos físicos como la corona solar y la refracción de la luz. Además, sirve como puente para introducir temas de ciencia planetaria, instrumentación astronómica y observación segura del Sol, fomentando la alfabetización científica y el pensamiento crítico. En nuestro país hay un interés creciente por las ciencias y se le da una importancia, también creciente, a su divulgación. Y, afortunadamente, tenemos excelentes divulgadores científicos tanto en el campo de las ciencias como en el del periodismo.
¿Cree que redundará esta expectación mundial en el aumento de vocaciones profesionales, científicas y/o astronómicas?
Estoy convencido de que la contemplación de los eclipses estimulará muchas vocaciones científicas. Niños y jóvenes, que no olvidarán esta experiencia, se verán atraídos inicialmente por la astronomía y, desde este interés, es fácil pasar a sentirse cautivado por otras ciencias. Ramón y Cajal que observó el eclipse del 18 de julio de 1860, cuando tenía 8 años de edad, confesó después que esta experiencia le inclinó hacia el estudio de las ciencias. La astronomía es un magnífico vivero de jóvenes científicos y científicas.
En Unión Profesional valoramos la aportación de la interdisciplinariedad en la detección, análisis y solución de problemáticas socioeconómicas, ¿se plantearon esta posibilidad al abordar el capítulo ‘la fascinación por los eclipses’?
Los eclipses solares son fenómenos de carácter profundamente interdisciplinar, ya que conectan la astronomía con la física, la historia, la cultura y la educación. Desde la astronomía y la física se estudian la mecánica celeste y la interacción de la luz solar con la atmósfera. Desde la historia y la antropología, los eclipses han influido en mitos, calendarios y rituales. La educación los aprovecha como herramienta para enseñar óptica, geometría y métodos científicos. Además, su observación segura involucra tecnología, ingeniería y comunicación científica, demostrando cómo un solo fenómeno puede unir múltiples disciplinas en torno al conocimiento. Así que, efectivamente, hemos tratado de abordar el tema de los eclipses de una manera muy transversal, ensamblando todas estas facetas de la manera más didáctica y rigurosa posible.
Culmina la obra Eclipses de sol. Los eclipses ‘españoles’ del 2026, 2027 y 2028 reflexionando sobre las precauciones para observar un eclipse. ¿Podrían las profesiones contribuir a profundizar en este tema tan fundamental para disfrutar de la observación segura de estos fenómenos? ¿Qué rol podrían cumplir las profesiones de manera interdisciplinar?
El Trío de Eclipses constituye una oportunidad única para una observación segura e interdisciplinar, donde diversas profesiones podemos colaborar de manera complementaria y, de hecho, así lo estamos haciendo ya. Por ejemplo, los astrónomos planificamos los horarios precisos, determinamos las zonas de visibilidad y explicamos los fenómenos físicos involucrados. Ingenieros ópticos y técnicos en instrumentación desarrollan filtros solares, telescopios y cámaras para observación segura, evitando daños oculares. Profesores y divulgadores científicos imparten charlas y diseñan materiales educativos para públicos de todas las edades. Médicos y ópticos asesoran sobre prevención de lesiones oculares y riesgos para la salud. Los medios de comunicación y diseñadores gráficos transmiten la información de manera clara, atractiva y segura. De esta manera, tratamos de convertir la observación del Trío de Eclipses en un proyecto educativo, científico y social integrador, reforzando la conciencia sobre la seguridad y la cultura científica.